La remuneración como inversión

$20 Dollars in Plant potEmpleados frustrados con su pago o con el aumento que se les concedió. Contratación de nuevos empleados que, sin razones objetivas, ingresan a su empresa ganando mucho más dinero que quienes ya le han demostrado un talento superior, un excelente desempeño y una entrega sin condición a la compañía.

Directivos que no saben cómo usar el programa de remuneración para motivar a sus empleados.

Empleados mediocres que ganan más que los que usted considera excelentes, sólo porque ingresaron a su compañía unos años antes. Impotencia para capitalizar todas las ventajas competitivas que derivan de una fuerza de trabajo focalizada y motivada… éstos y otros problemas son la realidad cotidiana en todo tipo de organizaciones que gestionan el pago a sus empleados siguiendo directrices que fueron concebidas hace muchos años en estricto apego a dogmas ya superados, que se desapegan de la lógica más elemental de los negocios.

La remuneración al personal en las organizaciones ha ido evolucionando en lo últimos años, pero aún sigue siendo imperativo que las empresas, tengan la conciencia de que ésta debe ser vista como una inversión y como cualquier otra debe, esperar recibir un retorno, en este caso a través de dos tipos de contribuciones: Como cuota de talento y como resultados de negocio.

En términos de talento, debemos reconocer que éste tiene un precio en el mercado. Las empresas deben generar las estrategias de remuneración que les permitan contar con la cuota de talento suficiente para alcanzar sus metas. En este sentido, la inversión en remuneración debe ser tal, que nos permita contar con el talento que requerimos, reconociendo el valor de talento generado dentro de la organización y siendo capaces de atraer aquel con el que no contamos.

En términos de resultados de negocio, el retorno parece ser un poco más claro. La empresa debe ser suficientemente sensible para determinar cuáles son las consecuencias en términos de resultado de negocio de un desempeño adecuado. En este caso el retorno que se recibirá por nuestra inversión en remuneración deben ser un desempeño regular apegado a lo esperado a fin de impactar los resultados del negocio.

Por lo tanto, es vital, entender que la remuneración ha dejado de ser un gasto del que no se espera nada a cambio, Es un gasto condicionado a lo que voy a recibir a cambio. Cada peso invertido en remuneración debe buscar ser eficiente para obtener algo a cambio en términos de lo que la gente puede y sabe hacer y en términos de los resultados que puede y debe lograr.